Vampirismo energetico: emocional  

Balbuceado por Sebastián Beringheli


Vampirismo energético, emocional, etc.

En nuestro anterior artículo trasnochado hablamos sobre los vampirismo psíquico, es decir, de aquellos que se alimentan de la energía mental de sus víctimas, que puede ser un familiar, un amigo, el verdulero o el tipo que embolsa nuestras vituallas en el supermercado de la esquina.

Hoy hablaremos de los temibles vampiros energéticos.

Los vampiros energéticos se alimentan de la energía de los demás -su nombre no es caprichoso-, presumiblemente de la energía gástrica, o digestiva; que el organismo metaboliza y elimina per upites. Algunos entomólogos entusiastas sostienen una teoría contraria, que afirma que los vampiros energéticos son una joda innecesaria.

En otras palabras: los vampiros energéticos comen mierda.

Por supuesto, nos referimos a una mierda metafórica, poética; y también a la caca propiamente dicha, tal como la menciona Cátulo en una epístola estreñida a su médico y confidente Retórtijon. Quizás por esto se asocia a los vampiros energéticos con la coprofagia y la filatelia, hábitos verdaderamente abominables.

Ahora bien, ¿cómo protegerse de un vampiro energético? Muy sencillo, mediante una serie de hábitos saludables que debemos observar religiosamente. En primer lugar, evitar la liberación de metano en sitios apretados, como el subterráneo, el banco o la cancha de Tristán Suárez. En segundo lugar, aprender a no romper abruptamente con nuestros residuos intestinales. Es desaconsejable apretar el botón del reservado apenas efectuamos nuestro depósito. Por el contrario, es prudente quedarse allí durante unos minutos y velar por la seguridad de aquella verdadera firma energética.

Claro que los vampiros energéticos son entes tan viciosos como astutos, y no se alimentan exclusivamente de sólidos. También son capaces de metabolizar nuestras expulsiones gaseosas, aspirando con cara de asquito y ojos lujuriosos cuanto clarinetazo se cruce en su camino. El lector perspicaz puede reconocerlos por ser siempre los primeros en acusar, del modo más arbitrario, al resto de los parroquianos de emitir ebulliciones subrepticias.

Para concluir diremos que, mal que nos pese, los vampiros energéticos siempre encuentran nuevos modos de rompernos las pelotas. La ciencia, tan proclive a escribir sobre sí misma, aún no ha encontrado la manera de erradicarlos. Los Otros Vampiros sospecha que esto se debe a la multiplicación exponencial de los vampiros energéticos, quienes crecen de un modo conejeril a medida que se expanden los medios de comunicación y se cierran los libros.

Invitamos al lector reflexivo a elucubrar sobre este tópico apasionante en su próxima deposición.

Aelfwine.


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El artículo: Vampirismo energéticos, emocional, psíquico fue realizado por Los Otros Vampiros. Para su utilización escríbenos a elespejogotico@gmail.com

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