Vampiros: Cruces; Crucifijos; Amuletos; Talismanes  

Balbuceado por (Aelfwine) Sebastián Beringheli


Vampiros: cruces, crucifijos, amuletos, talismanes.

Pocas criaturas sobrenaturales temen a tantas cosas como los vampiros: el ajo, la plata, los ríos, las rosas, las estacas de madera, los espejos, las antorchas, y, por supuesto, las cruces y crucifijos.

¿De dónde proviene la idea de que los vampiros temen a los crucifijos? No de la leyenda, sin dudas, donde pocas cosas logran aniquilarlos. Las cruces, de cualquier forma o tamaño, no logran ahuyentarlos. No obstante, la noción de que los vampiros huyen ante la presencia de la cruz ha ganado tanto terreno que resulta poco menos que imposible, además de ocioso, intentar erradicarla.

La primera mención de una cruz, o un crucifijo, como amuleto contra los vampiros proviene, cuando no, de la novela clásica de vampiros de Bram Stoker, Drácula (Dracula, 1897)., más precisamente de aquel primer capítulo de la novela que no se publicó hasta la muerte de Stoker, llamado El huésped de Drácula (Dracula's Guest).

Allí somos testigos del ingreso de los crucifijos en la mitología vampírica. Una mujer de Bistritz, cerca de Transilvania, le regala un rosario a Johnatan Harker. Este, miembro de la Iglesia Protestante de Inglaterra, deduce que aquello es el producto de un pensamiento idólatra, aunque inmerso en esa región de horrores paganos, decide oportunamente colocarse la cruz en el cuello, elección que le salva la vida cuando el conde, en un arranque de furia, lo toma del cuello, huyendo como un insecto ante la visión ominosa de la cruz.

Los crucifijos y las cruces aparecen repetidamente en Drácula, a veces sin resultados efectivos. El capitán del Demeter, barco que trasnporta a Drácula a Inglaterra, es encontrado muerto con una cruz entre los dedos. Más adelante, Van Helsing utilizará varias cruces y crucifijos para proteger a Lucy Westenra, con resultados decepcionantes.

Según la idea de Bram Stoker, instalada de un modo indeleble, las cruces y crucifijos sólo sirven como amuletos para defenderse de los vampiros, sin que ello les produzca ningún daño a largo plazo. Una manera elegante de señalar que, ante la presencia de Cristo, toda entidad sobrenatural, especialmente las infernales, pierden momentáneamente sus poderes.

Anteriormente, ningún poema, relato o novela de vampiros menciona a los crucifijos como talismán contra nuestros entrañables esperpentos.

Fuera de la literatura la cosa es más confusa. Emily Gerard clasifica al vampirismo como una versión desmejorada del satanismo medieval. En consecuencia, lo que es efectivo para unos lo será para los otros. De este modo, casi por descarte, las cruces y crucifijos entran en combate en un puñado de leyendas, sin lograr afirmarse en el inconsciente colectivo.

Aelfwine.



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El artículo: Vampiros, cruces y crucifijos fue realizado por Los Otros Vampiros. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

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