Ornias, la vampiresa de Acuario.
La tradición hebrea nos presenta al único vampiro interesado en las revoluciones estelares: Ornias, la vampiresa de Acuario.
Ornias aparece originalmente en el Libro de Salomón, y desde allí se propagó a través del folklore como un espíritu de fuego, que en ocasiones adopta la forma de un león o de una horrible criatura alada.
En su rol de vampiresa suele tomar la forma de una mujer hermosa, pálida y de ojos lúbricos, para seducir a los incautos que se cruzan en su camino, devorándolos del modo más violento.
Estas primeras leyendas de Ornias como vampiresa sexual rápidamente transformaron su pasado mítico y la convirtieron en uno de los engendros hematófagos más afines a la lascivia y los excesos amorosos. De hecho, para algunos vampirólogos Ornias es, junto a Abrahel, uno de los súcubos más implacables.
Se dice que Ornias, encarcelada originalmente por Salomón, posee escasas fuerzas físicas, de modo que se vale de la astucia para devorar a sus víctimas. Se cree que primero agota la energía de los audaces que se atreven a sus abrazos ilegítimos, y recién allí comienza a beber su sangre.
Ornias se alimenta únicamente de hombres nacidos bajo el signo de Acuario, elección que nadie ha sabido explicar en detalle, y que acaso tenga relación con antiquísimas festividades sangrientas realizadas durante este período anual.
Vale aclarar que Ornias no se niega a asesinar a ningún hombre, sea del signo que sea. Su predilección por el signo de Acuario tiene que ver con la sangre y el sexo, es decir, sólo los osados nacidos bajo ese signo pueden hallar la muerte en sus brazos.
La única forma que los sabios nos ofrecen para eliminar a esta vampiresa furtiva es aplicar sobre la víctima el sello de Salomón, talisman de confección relativamente sencilla. Ornias todavía recuerda con espanto los poderes esotéricos del viejo rey, y huye ante su signo como azotada por un látigo de fuego.
Se cree que Ornias participó en la construcción del templo de Salomón en calidad de obrera; una tarea titánica para la que sus fuerzas no estaban preparadas. El rey, en su cruel sabiduría, la obligó a parir una vez al día y alimentarse de sus hijos al caer la noche, de un modo análogo a la tragedia de Lilith, la madre de los vampiros; condenada por Dios a parir cien retoños al amanecer y verlos morir al ocaso.
Otros comentadores señalan que Ornias se alimentaba secretamente de los hijos de albañiles y obreros mortales, tendencia que fue severamente castigada por Salomón; quien alzó su voz hacia los cielos pidiendo la intervención divina. Ésta se hizo presente en la figura ominosa del arcángel Miguel, quien le otorgó al rey un anillo que le permitiría dominar a cualquier demonio, vampiro u espíritu dentro de los círculos del mundo.
Ya en la Edad Media, Ornias era invocada por brujos y nigromantes en su rol de pitonisa. Se cree que poseía la rara habilidad de ascender al cielo como una fina columna de humo y leer el futuro en los astros. Al descender lo hacía como una estrella fugaz de dimensiones anormales, acaso la misma que los tres reyes magos observaron en las noches frías del desierto.
Más leyendas de vampiros. I Leyendas de vampiresas.
Más historias de vampiros:
El artículo: Ornias, la vampiresa de Acuario fue realizado por Los Otros Vampiros. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com
La tradición hebrea nos presenta al único vampiro interesado en las revoluciones estelares: Ornias, la vampiresa de Acuario.
Ornias aparece originalmente en el Libro de Salomón, y desde allí se propagó a través del folklore como un espíritu de fuego, que en ocasiones adopta la forma de un león o de una horrible criatura alada.
En su rol de vampiresa suele tomar la forma de una mujer hermosa, pálida y de ojos lúbricos, para seducir a los incautos que se cruzan en su camino, devorándolos del modo más violento.
Estas primeras leyendas de Ornias como vampiresa sexual rápidamente transformaron su pasado mítico y la convirtieron en uno de los engendros hematófagos más afines a la lascivia y los excesos amorosos. De hecho, para algunos vampirólogos Ornias es, junto a Abrahel, uno de los súcubos más implacables.
Se dice que Ornias, encarcelada originalmente por Salomón, posee escasas fuerzas físicas, de modo que se vale de la astucia para devorar a sus víctimas. Se cree que primero agota la energía de los audaces que se atreven a sus abrazos ilegítimos, y recién allí comienza a beber su sangre.
Ornias se alimenta únicamente de hombres nacidos bajo el signo de Acuario, elección que nadie ha sabido explicar en detalle, y que acaso tenga relación con antiquísimas festividades sangrientas realizadas durante este período anual.
Vale aclarar que Ornias no se niega a asesinar a ningún hombre, sea del signo que sea. Su predilección por el signo de Acuario tiene que ver con la sangre y el sexo, es decir, sólo los osados nacidos bajo ese signo pueden hallar la muerte en sus brazos.
La única forma que los sabios nos ofrecen para eliminar a esta vampiresa furtiva es aplicar sobre la víctima el sello de Salomón, talisman de confección relativamente sencilla. Ornias todavía recuerda con espanto los poderes esotéricos del viejo rey, y huye ante su signo como azotada por un látigo de fuego.
Se cree que Ornias participó en la construcción del templo de Salomón en calidad de obrera; una tarea titánica para la que sus fuerzas no estaban preparadas. El rey, en su cruel sabiduría, la obligó a parir una vez al día y alimentarse de sus hijos al caer la noche, de un modo análogo a la tragedia de Lilith, la madre de los vampiros; condenada por Dios a parir cien retoños al amanecer y verlos morir al ocaso.
Otros comentadores señalan que Ornias se alimentaba secretamente de los hijos de albañiles y obreros mortales, tendencia que fue severamente castigada por Salomón; quien alzó su voz hacia los cielos pidiendo la intervención divina. Ésta se hizo presente en la figura ominosa del arcángel Miguel, quien le otorgó al rey un anillo que le permitiría dominar a cualquier demonio, vampiro u espíritu dentro de los círculos del mundo.
Ya en la Edad Media, Ornias era invocada por brujos y nigromantes en su rol de pitonisa. Se cree que poseía la rara habilidad de ascender al cielo como una fina columna de humo y leer el futuro en los astros. Al descender lo hacía como una estrella fugaz de dimensiones anormales, acaso la misma que los tres reyes magos observaron en las noches frías del desierto.
Lord Aelfwine.
Más leyendas de vampiros. I Leyendas de vampiresas.
Más historias de vampiros:
El artículo: Ornias, la vampiresa de Acuario fue realizado por Los Otros Vampiros. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com
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